El tabaco de liar NO es más natural ni “sano” ¡Confirmado!

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En los últimos años hemos asistido a un cambio en el consumo de tabaco. La crisis económica que sufrimos en 2008 provocó que muchas personas dejasen de fumar como forma de ahorrar y llegar a final de mes. Otros decidieron reducir costes pasándose al tabaco de liar, y fue en ese momento donde se inició esta nueva moda.

Las compañías fabricantes de este tipo de tabaco de liar se dieron cuenta y en pocos meses el precio de los paquetes de tabaco de liar aumentó en un 50%. Algo increíble y totalmente descarado. Aunque aún y así seguía siendo mucho más barato que el tabaco en cajetillas.

Ahora en 2016 la moda del tabaco de liar continúa suponiendo un gran mercado tanto para el tabaco como para sus complementos. Muchas son las empresas que han comenzado a fabricar además de sus productos habituales pitilleras para tabaco de liar, máquinas para liar los cigarrillos, diferentes tipos de papeles ecológicos, de diferentes tamaños… Es decir, se ha creado un gran mercado complementario alrededor del tabaco de liar que parecía estar muerto antes de la crisis económica.

La gran moda del tabaco de liar está dando mucho de qué hablar

Esta nueva moda ha creado diferentes debates y mitos. Sobre todo aquellos que se basan en defender que el tabaco de liar es más “natural”  y que contiene menos aditivos.

Pues bien, nada más lejos de la realidad, ya que en 2014 unos expertos de la Sociedad Española de Neumatología y Cirugía Torácica (SEPAR) avisaron de que las personas que fumaban este tipo de tabaco estaban inhalando una cantidad mayor de dióxido de carbono que los cigarrillos en cajetilla.

Según un estudio publicado en 2011 por el Centro de Investigación y Control de la Calidad del Instituto Nacional de Consumo, el tabaco de liar puede contener hasta un 70% más de nicotina , hasta un 85% más de alquitrán y el 84% más de monóxido de carbono.

El error de los consumidores está en considerar algo natural como sano. Que las hojas de tabaco hayan pasado menos procesos de transformación y dispongan de menos aditivos no quiere decir que sean menos perjudiciales para la salud.

No olvidemos que el tabaco provoca más de 60.000 muertes al año que se podrían evitar erradicando esta adicción.